ZEUS ES NEGRO Y SE APELLIDA ANTETOKOUNMPO.

“Si le das a un chimpancé del zoo un plátano y una bandera, ¿Ya es griego?

Son palabras de Nikolaos Michaloliakos, líder neonazi del partido Amanecer Dorado y uno de los personajes más deleznables que ha parido Grecia.

No en vano, en octubre del pasado año fue condenado a trece años de prisión por pertenecer a una organización criminal.

Aunque no nacido allí, sí que fue nacionalizado griego, y por tanto tiene sus mismos derechos, el protagonista de la publicación de hoy: Giannis Antetokounmpo, jugador de baloncesto que estos días es noticia por haber ascendido definitivamente al Olimpo de la NBA, tras lograr su primer anillo con los Milwaukee Bucks, franquicia que ha tardado cincuenta años en repetir la proeza.

Recordando la infames palabras de ese racista , debemos parafrasear otras del inigualable Samuel L. Jackson, interpretando al ciudadano afroamericano que acompañaba a John McClane en sus delirantes andaduras por Manhattan en la magnífica tercera parte de la saga de la Jungla de cristal.

“Me llamo Zeus. Zeus, como el padre de Apolo. El del Monte Olimpo. El de ‘no me toques los cojones o te meto un rayo por el culo’

Pues bien, se las dedicamos íntegramente a ese impresentable, como también hacemos con otra frase que ya se ha convertido en clásica de las retransmisiones de Vamos TV, cuando juegan con los Bucks:

“Soy Anteto y por arriba te la meto”.

Hace tres años, con ocasión del viaje de un familiar a Nueva York, le encargué la compra de una costosa camiseta oficial de la NBA, mero capricho de un bicho raro que prefiere lo tangible antes que lo digital y adquirir los productos en tienda antes que por internet.

Y como quiera que mi familiar no era seguidor de la NBA se dejó aconsejar por un simpático dependiente que insistió en que se llevara una preciosa camiseta verdinegra de los Milwaukee Bucks.

Y aquí la tengo, más flamante que nunca, delante del portátil; con el número treinta y cuatro, su parte delantera muestra un ciervo, con gesto serio, casi amenazante, mientras que en la espalda tiene escrito un nombre de difícil pronunciación y que ahora resuena en el mundo entero.

Los norteamericanos son unos enamorados de las estadísticas en lo que al deporte se refiere, y el baloncesto de alto nivel no es una excepción.

Pues bien, los números de Antetokounmpo en el sexto partido, que le dio la victoria a su equipo frente a los Phoenix Suns por 105 a 98, son simplemente apabullantes e históricos, hasta el punto de haber batido varias marcas de legendarios jugadores en una final de la NBA:
Cincuenta puntos, catorce rebotes, dos asistencias y cinco tapones, amén de acertados porcentajes en cuanto a los tiros de canastas de dos puntos y de triples.

Y lo que es más sorprendente, como luego veremos, diecisiete tiros libres en diecinueve intentos.

Todo ello en casi cuarenta y tres minutos de juego.

No es nuestra intención aburrir al lector con muchos más datos en cuanto a los logros alcanzados por Antetokounmpo, siempre al alcance de los deportistas de élite, cuyo instinto de superación es innato en los mejores de cualquier disciplina.

No obstante, permítasenos, ya con guarismos, señalar la progresión de este completísimo y versátil jugador, considerado un unicornio en cuanto que mágica especie en extinción, con un biométrica única, que ya era un portento físico con dos metros y once centímetros de altura, con unas manos que desde el pulgar al meñique abarcan algo más de treinta centímetros y que ha ganado masa muscular con el paso de los años, hasta alcanzar los ciento diez kilos de peso.

En la temporada 2016-2017 promedió 22,9 en puntos, 8,8 en rebotes y 5,4 en asistencias.

En la 2017-2018 26,9 en puntos, 10 en rebotes y 4,8 en asistencias.

En la 2018-2019 27,7 en puntos, 12,6 en rebotes y 5, 9 en asistencias.

En la 2019-2020 29,5 en puntos, 13,6 en rebotes y 5,6 en asistencias.

Y en la temporada que acaba de finalizar, 2020-2021 28,2 en puntos,11 en rebotes y 5,9 en asistencias.

Además, Antetokounmpo ya ha obtenido en dos ocasiones el título de MVP (jugador mejor valorado de la temporada) siendo el segundo europeo en lograrlo tras el alemán Dirk Nowitzki en 2007 y el primer baloncestista del viejo continente que cuenta con unas botas patrocinadas por Nike.

En la edición de la revista Gigantes del mes de octubre de 2017,Andrés Monje, uno de los periodistas especializados en la NBA más reconocidos de nuestro país, titulaba su reseña sobre el jugador como «Proyectando a un marciano» definiendo a una Antetokounmpo que por entonces tenía veintidós años, tras haber pulverizado, como jugador joven, el record de Kevin Garnett:

«levanta 211 centímetros del suelo y tiene 221 de envergadura, pero se mueve con una velocidad y plasticidad casi absurdas para su tamaño.
Es un felino en el cuerpo de un interior que, para colmo, actúa de base. Él lidera los ataques, toma las decisiones y asume responsabilidades. En defensa es simplemente material extraterrestre, pudiendo defender prácticamente las cinco posiciones.
Transmite la sensación de poder llegar a todo, tanto lejos como cerca del aro, porque en realidad así es.

Es un prototipo físico adelantado a su época, que une todas la cualidades imaginables y las arroja sobre la cancha»

Sería del todo injusto calificar su trayectoria como alguna de sus promociones publicitarias, siempre grandilocuentes , en cuanto que se ha hecho a sí mismo, porque un diamante en bruto como era él ha sido tallado y presentado como la joya que es ahora por los mejores profesionales que han estado a su lado, tras miles de horas de entrenamiento, preparación física y anímica en el que nunca se ha encontrado solo, al tiempo que su equipo ha mejorado sensiblemente tras las nuevas incorporaciones de los últimos años.

Soledad que quizás ha sido necesaria para interiorizar las derrotas de su equipo, fustigándose por sus errores durante largas estancias en la iglesia y en el pabellón de entrenamiento tras la celebración de los partidos.

Sea como fuere, una Milwaukee de temperaturas tan extremas, tanto en lo climático como en lo humano y que veía como en 2013 se le escapaba la franquicia de las manos rumbo a un destino incierto, tuvo en la aportación mesiánica del joven griego la oportunidad única para dejar ser un equipo con los peores resultados de su historia y encaramarse a lo más alto.

Pero, enlazando con las vergonzantes palabras del inicio de esta publicación, hay que volver atrás en el tiempo, para poner en valor lo obtenido por este jugador griego de veintiséis años, que si le respetan las lesiones, continúa limando algún defecto y mantiene la serenidad, al menos cuenta con diez años a un estupendo nivel para seguir demostrando su valía y consagrarse como uno de los mejores de la historia.

Hasta alcanzar la mayoría de edad, momento en el que inició su trayectoria profesional en la NBA, Antetokounmpo de ascendencia nigeriana, como tantos otros inmigrantes ilegales sin recursos suficientes, desde los siete años ayudaba a su familia como vendedor ambulante, en Sepolia, un barrio de Atenas.

El mejor de los días, llegaba a casa con diez euros, que le permitía contribuir en casa, donde compartía una sola cama con sus cuatro hermanos.

El peor de los días, no tenían nada para comer,siempre con el temor de poder ser deportados si eran identificados en la calle o desahuciados, si es que se dejaba un mes sin pagar la renta.

Sería con trece años cuando Antekounmpo fue descubierto por un ojeador griego, que se quedó maravillado de su físico único para el deporte de la canasta y todavía aún más sorprendido cuando su padre le dijo que nunca había jugado al baloncesto.

Tras un paso por la segunda división y ser nacionalizado como griego para jugar el Europeo Sub-20, en la noche del 27 de junio de 2013 fue elegido en el puesto número quince del Draft por el que hasta ahora ha sido equipo de su vida en la NBA y donde vive un sueño al alcance de muy pocos.

Por ello no es una exageración decir que en unos pocos años pasó de la miseria más absoluta y no tener papeles a tener un contrato millonario en sus manos, siendo a día de hoy el mejor pagado en la NBA, visto que que cobrará doscientos veintiocho millones de dólares durante los próximo cinco años.

Desde su llegada a Estados Unidos, sin apenas hablar una palabra de inglés, fue acogido y arropado por sus compañeros, dado lo entrañable de su condición de novato, unido a la humildad y sencillez que solo un chico como él podía evidenciar.

Fue entonces cuando la opinión pública supo que una joven estrella de un equipo de élite como era Antekounmpo, tras quedarse sin dinero después de hacer un giro a su familia con toda la suma de su primera nómina, optaba por ir andando durante varios kilómetros a su lugar de entrenamiento en vez de solicitar que fueran a buscarlo, se llevaba a casa la comida del catering por miedo a no tener luego que comer o tuiteaba que se había tomado su primer batido como si fuera lo más extraordinario del mundo.

Pronto le acompañaría su familia, tan alucinada de este Nuevo Mundo que acaban de descubrir y que ahora iban a disfrutar;en este sentido, baste con ver las imágenes de sus padres y hermanos en las gradas, alucinando, literalmente, con todo lo que había en el entorno, siempre recargado de la pompa de luces y sonidos, que tanto les gusta a los norteamericanos.

En la rueda de prensa posterior a la victoria final frente a los Suns, el jugador expresó su emoción al ganar el anillo, recordando todo lo que había sufrido, al tiempo que transmitía un mensaje de ánimo para quienes quisieran alcanzar sus propósitos:

«Esto debería hacer que cada persona, cualquier persona en todo el mundo, crea en sus sueños.

No importa lo que sientas cuando estés en lo más bajo, cuando no creas que te va a suceder a ti o que quizá no lo hagas en tu carrera, ya sea baloncesto o cualquier cosa, solo cree en lo que estás haciendo y sigue trabajando.

No dejes que nadie te diga lo que puedes ser y lo que no puedes hacer.

Hace ocho años y medio, cuando vine a la liga, no sabía de dónde vendría mi próxima comida. Mi madre estaba vendiendo cosas en la calle.

Ahora estoy aquí sentado en la parte más alta de lo más alto.

Me siento extremadamente bendecido.

Si nunca más tengo la oportunidad de sentarme en esta mesa, me parece bien.

Espero que esto pueda dar esperanza a todos en todo el mundo.
Quiero que crean en sus sueños».

Desgraciadamente la conducta de determinados políticos irresponsables suelen calar en parte de la ciudadanía, y la griega no fue una excepción, tras las incendiarias palabras de Michaloliakos.

Y así, tanto en 2017 como en 2020 aparecieron pintadas nazis en sendos murales dibujados en su honor en una cancha de Sepolia y en un barrio de Atenas,respectivamente.

Sin embargo, no es que se encuentre en estos momentos residiendo en el país más tolerante del mundo con los de su raza, ni mucho menos y bien lo sabe Antetokounmpo.

No en vano, uno de los consejos que recibió de su entrenador, siendo el novato del equipo, fue que nunca caminara por la calle con la capucha puesta, para evitar levantar sospechas y ser objeto de identificaciones y detenciones policiales que en ocasiones pueden ser brutales, para los de su raza,en caso de resistencia

Tal y como publicaba el diario El País en una entrevista de 2019, al ser preguntado sobre el valiente gesto de Mark Gasol al lanzarse al agua para salvar a una mujer camerunesa que pretendía llegar ilegalmente a la costa, el jugador griego, que por entonces coincidía en el equipo con su hermano Pau, tuvo grandes palabras para estos dos fenómenos como deportistas, tan queridos en España y que esta semana empiezan a competir por el oro olímpico en Japón:

“Lo que hizo Marc el año pasado fue increíble. Por cosas como esa, Pau y Marc, son dos de los mejores seres humanos que he encontrado en mi vida. Los conozco bien. No vas a poder ver a muchos jugadores arriesgar su vida en el mar para salvar a personas inmigrantes como hizo Marc”

Cuando ya había sido consagrado como una estrella en los Bucks tuvo un gesto difícil de igualar en lo que se refiere a la sencillez, a diferencia de otros compañeros que se encuentran en la cresta de la ola, y que difícilmente pueden dejar de exhibirse ante la opinión publica.

Sucedió que uno de sus mates más espectaculares, al estilo de los legendarios de Michael Jordan, fue registrado en una fotografía que sirvió para que se hicieran fotografías y posters del momento de su espectacular salto.

Sin embargo, Antetokounmpo, consciente de que la escena resultaba ciertamente humillante para el jugador rival que en la imagen parecía acobardado bajo sus enormes piernas, insistió en que se retiraran los productos de la venta.

Así todo, los espectadores de los equipos a los que se enfrenta Antetokounmpo no tienen en cuenta ni su difícil pasado ni tantos detalles de humanidad y suelen mostrarse implacables, si es que se trata de defender a los suyos.

Antes hablábamos de su gran porcentaje de los tiros libres en el sexto partido que dio la victoria a los Bucks frente a los Suns.

Pues bien, semanas atrás, durante el primer partido de los Playoffs frente a los Brooklyn Nets cada vez que el jugador se disponía a tirar tiros libres,se contaba a gritos desde la grada hasta el momento en que lanzase a canasta.

Y bien sea para descentrar a Antetokounmpo, bien para burlarse de él, lo cierto es que todo obedece a que el jugador griego suele exceder el tiempo que se considera habitual, desesperando a los espectadores, que no entienden tamaña concentración para un tiro libre.

La explicación no es otra que los tiros libres siguen siendo la bestia negra en su juego, nunca mejor dicho, hasta el punto de haber batido records negativos en la historia se su equipo; los expertos dicen que se debe a sus enormes manos, o quizás a las dimensiones de sus brazos, pero en cualquier caso, se trata de un aspecto digno de mejoría tras mucho entrenamiento y esfuerzo.

Sea como fuere, los entrenadores rivales, conscientes de tamaño defecto, instan como táctica a sus jugadores a que cometan faltas personales sobre él, cuando el marcador es apretado.

Pues bien,mucho nos tememos que tal comportamiento de los aficionados va a ser recurrente la temporada que viene, salvo que se ataje por parte de los organizadores de la NBA,visto que ha sido imitada por los aficionados de los Atlanta Hawks durante la final de conferencia y por los de los Phoenix Suns durante la gran final.

Sin embargo, el destino quiso que el sexto partido contra los Suns se jugase en el estadio de los Bucks, por lo que la infantil cuenta de los aficionados rivales fue sustituida por el unánime grito de MVP.

Y en momentos tan decisivos, como si fuera un experimentada estrella sin miedo al fracaso, este joven gigante con cara de buena persona anotó casi todos los tiros libres, logrando el mejor porcentaje del año.

Justicia poética, sin duda.

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