LA SERIE DE HOY: REYES DE LA NOCHE (2021)

No cabe duda que los productores de la serie sobre la que hoy tratamos, tras un sesudo asesoramiento jurídico previo se habían querido curar en salud, ante un previsible aluvión de demandas.

Y es que lo que aparece en pantalla al principio de cada capítulo, habla por sí solo:

“Esta serie, aunque se inspira en algunos acontecimientos recientes de la historia de la radio de España, es una obra de ficción, y como tal, sus personajes y tramas no responden a la realidad, y tampoco persigue identificar a ninguna persona ni recrear fidedignamente hechos concretos en los que se pueda inspirar.

La historia y sus protagonistas son fruto de la invención de sus creadores”

O dicho en otras palabras, de modo más resumido, como siempre hemos visto en las películas norteamericanas “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”

Pues bien, nada más lejos de la realidad, coincidente en muy buena parte con lo que se nos muestra.

Decimos esto porque uno que haya sido testigo, como simple oyente de la guerra en las ondas que protagonizaron en los años noventa y principio de los dos mil los periodistas radiofónicos José María García y José Ramón de la Morena, de inmediato comprueba que de coincidencia, nada de nada.

Y es que en Reyes de la noche, no solo es que sea del todo reconocible el propio García, imitado en cuanto a sus gestos y tono de voz por un siempre brillante y todoterreno Javier Gutiérrez, o que uno de sus reporteros guaperas es un trasunto de José Manuel “Pipi” Estrada (uno de los mayores damnificados por las broncas en directo por parte de su jefe y con el tiempo, inesperado protagonista de la prensa de corazón) o que el veterano entrenador enemistado con El Cóndor es Luis Aragonés o que la chica que presenta el programa de confidencias de los oyentes en la emisora de Jota es algo más que una inspiración de Gemma Nierga, con su Hablar por hablar de la Cadena Ser.

Pero, por si esto fuera poco, a la pantalla se trasladan tal cual, sin ambages ni disimulos, personajes tan emblemáticos de la época como Jesús Gil, presidente del Atlético de Madrid y Alcalde de Marbella o episodios tan sonados como el conflicto de la huelga de pilotos en Iberia, que se solucionó en directo gracias a la intervención (casi imposición) del propio SuperGarcía.

Como consecuencia de todo ello, era previsible que sin ni siquiera entrar a valorar la calidad de la serie, muchos criticaran severamente lo que en ella se narra, entre ellos los verdaderos colaboradores que en su día estuvieron codo con codo con los dos periodistas más relevantes de la radio deportiva de nuestro país.

Si hemos de quedarnos con uno, lo hacemos sin dudarlo con José María García.

Quien escribe estás líneas, tuvo la oportunidad de coincidir con él en el Hotel Reconquista, con ocasión de la entrega de unos Premios Príncipe de Asturias.

No es que uno precisamente sea muy corpulento, pero al estar cercano a García, me llamó la atención su endeblez y atiplada voz, al hablar amablemente con el camarero al que pedía una consumición.

Por ello, sorprende que un alfeñique como él haya tenido tanto carisma y poder, para dejarnos en vilo a todos cada noche, pegados al transistor tras sonar las señales horarias que daba paso la conocida sintonía de SuperGarcía, que por cierto, es el comienzo de Love song de Simple Minds, el grupo musical favorito de quien escribe estas líneas.

Con una experiencia previa en el Diario Pueblo y luego en Televisión Española, los años setenta no fueron más que el brillante prolegómeno de una andadura profesional que le llevaría a ser el incontestable líder de audiencia en su programa nocturno de radio, en la Cadena Ser, Antena 3 Radio y la Cadena Cope.

No en vano rezaba uno de sus anuncios en la radio: “José María García ni duerme ni deja dormir” y todo ello, con los nombres y apellidos más comunes de España.

Abriendo y cerrando su programa con su clásico “Buenas noches y saludos cordiales” míticas fueron sus peroratas, contadas sin risas pero con gracia, con el uso de un lenguaje brillante aunque cercano a todos los españoles, dado que García, al igual que sucede con el fútbol, no distinguía clases sociales.

Con García, aprendimos a luchar contra el sueño y no fueron pocas las noches en la que se “comió” parte del programa de otro crack de la radio, Carlos Pumares, e incluso compañeros tan ilustres e intocables, como Luis del Olmo o Encarna Sánchez padecieron recortes en sus espacios matutinos y vespertinos de la Cadena Cope, toda vez que primaban las intervenciones en directo de su equipo de enviados especiales con ocasión de la Vuelta ciclista, cuyas novedosas retransmisiones revolucionaron el mundo de la radio deportiva.

La explicación era obvia; el Butano, como muchos lo llamaban despectivamente, atraía a los anunciantes más importantes que reportaban pingües beneficios, toda vez que su número de oyentes crecía día a día , incluido con personas ajenas al mundo del deporte y en especial al fútbol y que como García lo más redondo que habían visto era una palangana.

Riguroso y exigente como el que más, no fueron pocas las broncas en directo y sin tapujos a cualquier miembro de su equipo.

A García le encantaba hablar, y hablar hasta la saciedad, contando, como decía él, las verdades del barquero, una de tantas expresiones que calaron en el léxico de todos, y con una jerga recurrente pero nunca cansina, repleta de un sinfín de descalificativos para poner en su sitio a los dirigentes abrazafarolas, meapilas, chupópteros, pelotas, gorrones, correveidiles, estómagos agradecidos y un largo etcétera que hacía las delicias de sus oyentes.

Pero es que además, él y solo él, tenía la última palabra, hasta el punto de que si no le convencía la deriva que tomaba una entrevista, no tenía reparo alguno en colgar a su invitado a través de la línea telefónica, con un seco “Buenas noches”, para a continuación hacerle un traje y ponerle pingando, sin posibilidad de réplica.

Y es que siguiendo con el lenguaje coloquial, si algo caracterizó a García es que nunca se casaba con nadie, pero difícilmente se apeaba de la burra, toda vez que solo se podía estar con él o contra él.

De incansable soberbia y lenguaraz hasta límites insospechados, daba igual quien estuviera en el Poder y cierta maldad había por entonces en nuestra cultura como oyentes de su eterno y ácido monólogo.

Seducidos por su sempiterna matraca sobre los males del fútbol español, tan solo esperábamos a que atizara con saña a Pablo Porta, José Luís Roca, Ramón Mendoza, Jesús Gil, Florentino Pérez o su última obsesión, José María Aznar.

Muchos de ellos se encontraron con García en los tribunales, tanto en el orden civil como el penal.

No en vano, José María García se libró de ir a prisión, gracias a un indulto concedido por el Gobierno socialista de Felipe González en 1990, a quien tanto criticaba.

Así rezaba el BOE:

“REAL DECRETO 951/1990, de 13 de julio, por el que se indulta a José María Garcia Pérez.

Vistos los expedientes de indulto de José Maria García Pérez condenado por la Sala Segunda del Tribunal Supremo, en sentencia de 4 de junio de 1984, resolutoria de recurso de casación contra otra de la Audiencia Provincial de Madrid, de 29 de marzo de 1982, como autor de un delito de desacato, a la pena de dos meses y un día de arresto mayor, con las accesorias legales y multa de 100.000 pesetas, y por la Audiencia Provincial de Zaragoza, en sentencia de 25 de noviembre de 1987, como autor de un delito de desacato, a la pena de dos meses y un día de arresto mayor, y multa de 30.000 pesetas, y teniendo en cuenta las circunstancias que concurren en los hechos; Vistos la Ley de 18 de junio de 1870, reguladora de la Gracia de Indulto, la Ley 1/1988, de 14 de enero y el Decreto de 22 de abril de 1938; De conformidad con el Ministerio Fiscal y los Tribunales sentenciadores, a propuesta del Ministro de Justicia y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día 13 de julio de 1990, Vengo en conmutar a José María García Pérez, cada una de las dos penas privativas de libertad impuestas por otras tantas multas de 300.000 pesetas cada una, a condición de que no vuelva a cometer delito durante el tiempo de normal cumplimiento de las condenas.

Dado en Madrid a 13 de julio de 1990.

JUAN CARLOS R.

El Ministro de Justicia. ENRIQUE MUGICA HERZOG”

Pero al final, no fueron los tribunales , los dirigentes deportivos ni los políticos quienes frenaron su ímpetu como incisivo periodista de investigación que cautivaba a millones de españoles, noche tras noche.

El único que le pudo toser, en un cara a cara que duró más de una década, fue José Ramón de la Morena, que curiosamente había sido reportero de García en la Cadena Ser y que había debutado con su programa El Larguero en 1989.

La Cadena Ser pertenecía al Grupo Prisa (el imperio del monopolio, en palabras de García) que había adquirido Antena 3 Radio para defenestrarlo.

Al igual que lo que sucede con Jota en Reyes de la noche, De la Morena, trataría de renovar la radio deportiva nocturna con un programa menos sesudo y mucho más fresco, en aras de captar a las nuevas generaciones, cuyos jóvenes oyentes eran ajenos a la idiosincrasia de los poderes establecidos.

Y es que la España de mediados de los años noventa, estaba conformada por una sociedad mucho más moderna y desanclada de las rémoras dictatoriales de un pasado caduco y trasnochado, como calificaba el propio García.

Por ello, con De la Morena optaría por el mero entretenimiento de masas, como alternativa a un soliloquio nocturno que ya parecía obsoleto, aportando más dinamismo en directo, con contertulios, humoristas, e incluso público que de modo presencial jaleaba sus intervenciones.

La guerra entre ambos era ya inevitable y el adversario de García, pese a aparente bisoñez, nada despreciable.

De la Morena, que inicialmente llegó a estar suspendido durante unos meses por su conflicto con García, una vez que se dio un cambio en la dirección de una más pujante Cadena Ser, se dispuso a atacarlo sin descanso.

Para ello, no dudo en desvelar las cifras de las ganancias de su rival ( mil millones de pesetas anuales de la época) de servirse de enemigos declarados de García como Mendoza o Gil o de mofarse de sus amigos, como el entrenador Javier Clemente o el Presidente de la Federación Ángel María Villar.

Fue tal la presión mediática desde la Cadena Ser que en 1994 todos pudimos ver una campaña publicitaria denominada “Fanatismo o espectáculo” en la que se retrataba a su rival como si fuera el mismo Hitler.

Por si esto fuera poco, en un nuevo frente abierto ambos se posicionaron en la pugna económica por los derechos de la retransmisión de los partidos por parte de las cadenas de televisión privadas.

Durante esa guerra radiofónica no solo se insultaban llamándose Super Ratón y Vizconde Bufón ( en alusión al pequeño tamaño de García y el estrabismo de De la Morena) sino que alcanzaron tintes obsesivos hasta el punto de que, tal y como se narra en Reyes de la noche, uno estaba pendiente del programa del otro en paralelo e incluso se grababan los programas de su rival para así poder cargar las tintas para el día siguiente.

Pero además, como sucede en la serie, se dieron situaciones ciertamente surrealistas y grotescas para no quedarse atrás en ninguna exclusiva.

Y así, se retenía a los invitados durante horas para evitar que luego fueran a la otra cadena y para estupefacción de los oyentes, un mismo invitado podía estar siendo entrevistado por García y De la Morena al mismo tiempo, en el primer caso en directo y en el otro tras ser grabado.

Sin embargo, García tuvo un doble error de cálculo.

Al principio,al ningunear públicamente a un primerizo e inofensivo De la Morena, ya que no hizo más que alimentar el orgullo herido de un profesional que decidió no rendirse, cuando la Cadena SER decidió apostar por él.

Después, al morder el anzuelo y entrar al trapo ante sus continuas provocaciones, para delirio de los seguidores de El larguero.

Llegados a ese punto, lo único que importaba a los noctámbulos radioyentes no era ya que se hablara de deporte, sino escuchar cómo ambos se despellejaban en directo.

Y en esto, De la Morena terminó batiendo a García, cuando en 1995 El larguero superó en número de oyentes a SuperGarcía.

En el diario El País, también del Grupo Prisa, se anunciaba la noticia a bombo y platillo el 19 de abril de aquel año:

“JOSÉ RAMÓN DE LA MORENA DESTRONA A JOSÉ MARÍA GARCÍA COMO LÍDER DE LA RADIO DEPORTIVA

El EGM confirma la primera posición de la SER entre las cadenas radiofónicas

Tras 20 años de primacía en la radio deportiva de la noche, José María García ha sido desplazado de¡ liderazgo por José Ramón de la Morena. Ésta es la primera vez que el programa El larguero, de la cadena SER, dirigido por De la Morena, sobrepasa en audiencia al de García en la cadena COPE, según los últimos datos publicados por el Estudio General de Medios (EGM), que corresponden al primer trimestre de este año. Por cadenas, la SER mantiene su liderazgo absoluto de la radio en España al rozar los cuatro millones de oyentes diarios de lunes a viernes. Todo ello se produce en un buen momento de la radio convencional, que ha permitido mejorar sus audiencias globales a las cadenas más importantes.

El hecho de que José María García, de 50 años, se vea rebasado por José Ramón De la Morena, de 38, no hace sino confirmar una tendencia continuada de este último al alza, lo cual refleja un cambio generacional en la manera de abordar el mundo del deporte.

Nutridos grupos de jóvenes se acercan cada noche a los estudios de la SER, en la Gran Vía madrileña, para ver en directo el programa que ahora escuchan 1.360.000 oyentes en toda España.

El estilo moderno, desenfadado y un tanto irónico de José Ramón de la Morena, unido a su tratamiento del deporte como juego y entretenimiento, ha llevado al director del espacio y a su equipo a duplicar la audiencia en poco más de un año, convirtiéndose en un auténtico fenómeno de la comunicación.

Frente a él, el líder destronado de la radio deportiva, José María García, conserva 1.230.000 oyentes en el programa Supergarcía”

José María García no tardó un solo segundo en sostener que el Estudio General de Medios (EGM) estaba manipulado, pero intuitivo como era, pese a que la distancia en el número de oyentes no era insalvable, ya atisbaba el comienzo del fin de su dominio por el liderazgo de la audiencia.

Cierto es que vendió cara su derrota hasta claudicar ante De la Morena, cuando los fríos datos ya evidenciaban que su formula estaba agotada y decidió dejarlo en 2002, si bien es cierto que un proceso cancerígeno impidió cualquier intento posterior para resurgir en los medios de comunicación audiovisuales, como quizás él hubiera deseado.

Con setenta y siete años, aunque ya recuperado de su enfermedad, parece improbable que vuelta a ponerse delante de un micrófono, pero su afilada lengua no ha perdido tino, aprovechando cualquier entrevista, comparecencia en algún foro o debate público para repartir a diestro y siniestro,como a él le gusta.

Trece años más joven que García, De la Morena también ha anunciado su retirada antes de tiempo, ahora que los que estuvieron bajo su dirección parecen haberlo desbancado en las ondas.

Pues bien, parece que a ninguno de los dos le ha sentado nada bien la emisión de Reyes de la noche.

Cuando entrevistaba a sus dos principales protagonistas en El transistor de Onda Cero, De la Morena no desaprovechó la ocasión para criticar la imagen que se había dado de la radio deportiva en España:

“¿No pensáis que se caricaturiza mucho a los personajes? En esa época se hizo muy buen periodismo, se hizo muy buena radio».

Y para sorpresa de muchos, el propio De la Morena fue condescendiente con García, señalando que “Me parece que en la serie no se le trata bien. Se es injusto».

José María García se ha mostrado mucho más esquivo al dar opiniones sobre la serie, aunque conociendo su carácter apostamos que no tardará en hacerlo de forma más severa.

En este sentido, al ser telefoneado por periodistas de El Confidencial con motivo del inminente estreno en Movistar, García fue tan diáfano y agudo, como siempre:

«Sé que me llamas por una serie que se va a estrenar sobre nuestras vidas, pero no quiero hacerle promoción. No me han consultado nada, ni siquiera me han enviado el tráiler para que lo vea.
Dicen que son personajes figurados, que ni siquiera usan nuestros nombres…
¿pero eso qué sentido tiene, si todo el mundo nos va a identificar al momento?
En fin, que tampoco les quiero perjudicar, porque la vida es cortísima y no quiero tener el rencor de nadie, así que lo dejo en que tanto De la Morena como yo nos equivocamos en aquella época”

Cierto es que parecen haber ya cicatrizado las viejas heridas, tras el descarnado enfrentamiento que ambos tuvieron en las ondas.

Y todo ello gracias a un casual encuentro en un hospital, al coincidir ambos en la visita de un común amigo que estaba gravemente enfermo.
A posteriori, García y De la Morena han tenido oportunidad de reunirse en alguna comida e incluso llegaron a coincidir en 2018 en el programa dirigido por Jordi Evole para La sexta, Salvados.

Volviendo a Reyes de la noche, se trata de un divertimento muy asequible para el espectador, haya sido o no oyente de la radio deportiva de los años ochenta y noventa.

En capítulos de tan solo treinta minutos, se echa toda la carne en el asador para mostrarnos la rivalidad entre las cadenas rivales, lideradas por los dos locutores en una lucha sin cuartel por liderar la franja horaria.

Igualmente, se abordan las ambiciones profesionales y traiciones personales dentro de un colectivo en el que todos se conocían y muchos detestaban, en el contexto de un deporte español mangoneado y corrupto.

Sin embargo, cualquiera que se conozca las interioridades del mundo de la radio, podrá decir que la recreación del trabajo de los profesionales dista de ser fidedigna, toda vez que los estudios de radio que se nos muestran nada tienen que ver con los verdaderos que existían antaño y que son del todo forzadas las retransmisiones en directo.

No obstante lo anterior, entendemos que se tratan de meras licencias artísticas, bastante frecuentes por otra parte, tanto en el cine como la televisión.

Y es que a la hora de abordar la actuación en muchas profesiones, siempre es preferible una mayor agilidad en el desarrollo de la trama para una mayor cercanía con el espectador, que una meticulosidad o reproducción exacta de todos los detalles.

Si bien Movistar nunca aporta los datos de audiencia de sus series, la sensación es que a nivel de espectadores Reyes de la noche, no solo había sido rentable, cubriendo costes, sino que había constituido un notable éxito.

Por ello, puede sorprender que se haya cancelado el rodaje de una segunda temporada, semanas después de que el propio Javier Gutiérrez la hubiera confirmado, visto que el final del capítulo sexto era todo menos cerrado, en cuanto al desarrollo de la trama.

Puestos a hacer cábalas, quizás Reyes de la noche ha escocido más de lo previsto y dado que es probable que los guionistas hayan dado a conocer el contenido de futuros capítulos sobre muchas otras polémicas que trascendieron el ámbito del derecho de la radio deportiva para enfrentar a García y De la Morena en lo meramente personal, desde Movistar se ha preferido no tensar aún más la cuerda.

Una pena, ciertamente, pero como diría García, A quien Dios se la dé, que san Pedro se la bendiga.

Y que cada palo aguante su vela.

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