DESPIDIENDO 2020,AÑO DE LA GENERACIÓN COVIDIOTA.

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Mucho se habló sobre los felices años veinte del pasado siglo, pero no cabe duda que en el presente, no hemos iniciado la década con buen pie.

Como dicen los hebreos, el hombre hace planes y Dios se ríe.

De una forma menos fina, diríamos que nunca se debe escupir hacia arriba.

Y es que ciertamente, nadie podía prever lo que ha sucedido; acaso el para muchos demonizado Bill Gates.

No resulta exagerado decir que ha sido éste un año en el que el ciudadano ha estado tan pendiente de los medios de comunicación como lo pudo estar antiguamente, cuando la civilización se encontraba inmersa en conflictos bélicos.

Pero la del coronavirus, a su manera, también está siendo una particular guerra contra la naturaleza, que ya se ha cobrado muchas víctimas.

Y si bien antaño las fuentes de información eran escasas, limitadas a la prensa escrita o la radio, ahora contamos con tal variedad, que incluso hace dudar de la fiabilidad de su información, hasta el punto de que se ha puesto de moda hablar de fake news, con un bombardeo continuo de noticias negativas y desesperanzadoras, que han puesto en jaque la salud mental de muchísimas personas.

Pero la realidad ha demostrado durante este año que ya fenece que se han producido tal cantidad de situaciones absurdas, que cualquiera diría que son propias del diario digital satírico El mundo today.

No obstante, si bien sería agotador tener que recordar todas las sandeces, tanto de los ciudadanos como de los políticos, hemos preferido hacer un balance objetivo, a modo de resumen del año 2020.

Y para ello hemos acudido al examen de todas las portadas del diario El País, que según el Estudio General de Medios, es el más leído en España.

ENERO.-Comenzábamos el año con la amenaza del régimen norcoreano de otra escalada nuclear y con el dato de que el año precedente habían sido asesinadas cincuenta y cinco mujeres por violencia de género, el peor registro desde 2015, al tiempo que Pedro Sánchez empezaba a apoyarse en el cúpula de ERC para su investidura.

Asistíamos espantados a la desolación de los incendios de Australia, y a la nueva bravata del Parlamento Catalán, que calificaba de Golpe de Estado el cese de Torra, mientras que se reconocía como eurodiputado al condenado Junqueras, pese a que el Tribunal Supremo mantendría su inhabilitación

El día de Reyes la barbarie de la violencia de género se cobró las dos primeras víctimas de 2020 al ser asesinada una joven y su hija de solo tres años.

El 8 de enero, la investidura del actual Presidente salía adelante con un mínimo margen de dos votos.

En el pie de página de la portada del diario rezaba ese día una frase que hoy día invita a la ironía, visto lo que sucedería después:

“La investidura de Sánchez ofrece una tímida oportunidad para regresar a la normalidad”

Un día después fallecía Pilar Borbón, hermana del Rey Emerito (menudo año que le esperaba a Juan Carlos ) y ciento setenta y seis personas morían en un accidente de un avión ucraniano en Irán, si bien ante las fundadas sospechas de los gobiernos de EEUU y Canada, el régimen islámico tuvo que reconocer que había sido derribado por un misil, lanzado por error.

“Ocho meses para diez segundos” bromeaba Pedro Sánchez, tras prometer el cargo.

“El dolor viene después” contestó Felipe VI….y tanto SAR, y tanto…

La primera sacudida política vendría con el nombramiento de la ex ministra de Justicia, como Fiscal General de Estado, mientras que la longeva Isabel II permitía que su nieto Enrique pudiera eximirse de sus responsabilidades. El amor lo puede todo.

Con su flamante coleta, Pablo Iglesias recogía su cartera, insistiendo a sus militantes para que no dejaran de criticarlos por una mala gestión.

Y críticas sí que las había recibido el fútbol del Barça que destituyó a Valverde (uno de los técnicos más educados y amables que ha tenido el club en su historia) cuando el equipo iba líder en la liga.

Tremendo, visto lo que luego sucedería…

El 17 de enero supimos que uno de los condenados a prisión por el dichoso procés, ya disfrutaba de un permiso y también comenzaba el impeachment contra el indomable Donal Trump, acusado de abuso de poder y obstrucción al Congreso; su defensa la iba a llevar el conocidísimo abogado y ex alcalde de Nueva York, durante el 11 S Rudolph Giulani, quien luego nos dejaría dos imágenes para el recuerdo: un tinte negro para el cabello, recorriendo su sudado rostro y un sonoro cuesco.

Carlos Sainz, merecidísimo Premio Princesa de Asturias a los deportes, lograría su tercer Dakar ¡ con cincuenta y siete años! Su hijo Carlos ficharía por Ferrari meses después.

Ya se nos decía entonces que en China se notaba la recesión económica y la bajada de la natalidad…Uy,uy,uy…

El ex jefe de los Mossos durante el Procés y luego absuelto, Trapero, ante Sus Señorías tildaba la vía unilateral para la independencia “como barbaridad”, mientras el Gobierno planeaba bajar las penas por sedición, lo que para la fragmentada oposición era calificado como “indulto oculto”.

Y ya, el 22 de enero, recuerden esta fecha, supimos que “El coronavirus de Wuhan” desbordaba a China, hasta el punto de cerrarse el transporte, aislando a veintiún millones de personas, muchas de ellas, españolas.

El virus también había llegado a EEUU, pero un prepotente Trump se limitaba a criticar a sus detractores, al tiempo que volvía a negar el cambio climático.

Por entonces ya era noticia de portada el anuncio del veto parental y acontecería un hecho que calentaría el ambiente político : el encuentro en secreto del vicepresidente Ábalos con la número dos del dictador venezolano Maduro.

Se nos decía el 25 de enero que había tres mil tipos de microbios en los billetes, pero otro bicho ya empezaba a asomar en Francia, con tres contagios.

Leíamos en la portada de ese día el anuncio de un concierto de Lenny Kravitz para el 26 de julio, que nunca se llegaría a celebrar.

En la noche de los Goya, Almodóvar arrasaba con siete premios para su aburridísima Dolor y gloria, de la que solo salvamos a Banderas. La Academia, sin duda, reconciliándose a lo grande con el sobrevalorado director manchego.

Mientras celebrábamos el campeonato de España en el Europeo de Balonmano masculino, un triste domingo de finales de enero, sufrimos un enorme varapalo por un fatal accidente de helicóptero por culpa de la niebla, cerca de Los Ángeles, que se cobró varias vidas, entre ellas, la de Kobe Bryant, ex jugador legendario de la NBA y que moriría junto a una de sus hijas.

El nuevo Ministro de Cultura nos decía entonces que más importante que el veto parental “es que los niños lean” por lo que se empezaban a mezclar churras con merinas.

Se conmemoraban también setenta y cinco años de la liberación del cautiverio en uno de los mayores horrores de la humanidad, el complejo de campos de concentración de Auschwitz.

Francia era ya el primer país de la Unión Europea que iniciaba la repatriación de sus nacionales en China, mientras que nuestro Ministerio de Sanidad se planteaba ya exigir una cuarentena, mediante aislamiento en planta a los españoles que pudieran regresar del país asiático.

Gran Bretaña, siempre muy suya y por libre, se desmarcaba de sus socios, y avanzaba sin remisión hacia el Brexit, con la última aprobación del Parlamento Europeo.

El último día del primer mes del año, la expansión del virus, era ya declarada por la OMS emergencia mundial, entendiendo necesaria una acción global, tras dispararse el número de afectados en una semana.

FEBRERO.-El 1 de febrero supimos del primer contagio en España, en concreto en la Isla canaria de La Gomera, tras el ingreso hospitalario de un ciudadano de nacionalidad alemana; ese día el mandatario galo Macron alertaba sobre el Brexit, como “señal de alarma histórica que debe resonar en nuestros países”

Al día siguiente, la vicepresidenta Carmen Calvo nos decía que aprobar los presupuestos debía quedar al margen de la política catalana. En fin..

El día 3 se publicaba que China retrasaba la vuelta al trabajo y a la escuela de millones de personas; cuando veas a tu vecino las barbas pelar……

También ese mismo día supimos que en Londres había sido abatido un islamista radical, que acaba de herir a dos personas a puñaladas; en España, el Gobierno reactivaba la deportación de inmigrantes desde Canarias.

De nuevo, el país asiático ocuparía primera página, al destacarse su mayor caída en la Bolsa de los últimos años, la imposición de una férrea censura informativa sobre la propagación del virus, y el fallecimiento de un médico que había sido represaliado por alertar en China sobre la situación.

En nuestro país ya se empezaban a conocer las primeras cancelaciones del Mobile World Congress de Barcelona. No serían las últimas.

En esa primera semana nos dejarían también uno de los mejores directores de nuestro cine, José Luis Cuerda y una de las últimas celebridades de Hollywood clásico, el ya centenario Kirk Douglas.

Al lado del anuncio de un concierto de Julio Iglesias para agosto, se destacaba en la portada del día 6 que Trump había sido absuelto de todos los cargos, con la llamativa imagen de la demócrata Pelosi, líder de la Camara de los Representantes, rompiendo las hojas del discurso que acaba de pronunciar el Presidente.

Una nueva masacre coparía la primera plana con la noticia de que en Tailandia había sido abatido un soldado, tras asesinar a sangre fría a veintiséis personas y publicar en redes sociales varias imágenes de sus execrables actos.

Nos congratulábamos entonces con la hazaña de la estupenda Parásitos, al ser la primera producción extranjera en lengua no inglesa que lograba ganar el Oscar a la mejor película, aparte de otros tres galardones, a la mejor guión, dirección y película internacional.

Fue el día de San Valentín cuando se conoció la cancelación definitiva del Mobile World Congress de Barcelona y el Ministro de Sanidad se despachó con unas declaraciones que a día de hoy, conviene resaltar. “NO HAY NINGUNA RAZÓN DE SALUD PUBLICA QUE IMPIDA LA CELEBRACION DE EVENTOS DE ESTE TIPO”

¿Qué exagerados los del Mobile World Congress, verdad?

Ese día se supo también que se aceleraban las muertes en China, doscientos cuarenta y dos, en un solo día.

Rebasado el ecuador de febrero, leíamos que EEUU exigía a Europa que se uniera a la guerra tecnológica contra China (de nuevo protagonista el país asiático) advirtiendo que, de adoptarse el 5 G de Huawei, podría llegar a verse comprometida la misma OTAN.

Un artículo de opinión, que nos gustaría rescatar, ocupaba la parte inferior de la portada de aquel 16 de febrero:El virús más contagioso es el miedo.

Miedo fue el que sintió el Gobierno de España que aplazaba el cobro de la tasa Google hasta finales de año, habida cuenta de las presiones de EEUU.

Rusia también sintió el miedo del virús y ya prohibía la entrada de ciudadanos chinos en su país.

El 20 de febrero nos dejaba el asturiano Fernando Morán, uno de los Ministros más conocidos de la España de los ochenta y carne de chistes durante aquella época.

En Alemania, país que aún se resiente de su reciente pasado, un racista desalmado se llevó por delante a nueve personas, a las que disparó mientras tomaban unas consumiciones en dos bares frecuentados por extranjeros.

En Italia, diez pueblos eran aislados tras haber resultado contagiadas dieciséis personas por el virus, habiendo fallecido una de ellas; lo peor estaba por venir y seguíamos dormidos.

Un día después, domingo 23, en el país transalpino ya se habían detectado setenta y seis contagios y dos muertos y se veía obligado a cerrar escuelas y cancelar actos públicos. En Irán y Corea del Sur también se registraban casos.

El 25 de febrero, la OMS despierta al fin y pide al mundo que se prepare para una pandemia; sonaba a ciencia ficción, como la película Contagio. Pronto sería un drama, como ahora parece calificado el propio film de Soderbergh en las diferentes plataformas de televisión.

En España se contabilizada el tercer contagio, que pasó a veinticinco infectados tres días después, anunciando el Ministerio de Sanidad que ESTUDIARÍA ADOPTAR MEDIDAS MÁS DRÁSTICAS PARA CONTROLAR AGLOMERACIONES.

La epidemia empieza a desbordar las emergencias, rezaba el titular de otra noticia del 28 de febrero, mientras que en la portada del último día de mes leíamos que la OMS elevaba el riesgo a muy alto.

También conocíamos a finales de febrero que el productor Harvey Weinstein ingresaba en prisión, tras ser declarado culpable de violación y agresión sexual.

MARZO.-Y llegó el tercer mes del año, con un fugado Puigdemont arengando a los suyos en Perpiñán, a los que llamaba a la “lucha definitiva”

Tras el primer fin de semana del mes, el Real Madrid recuperaba el liderato, tras vencer a un Barça al que le restaban aún muchas penurias deportivas y desde las autoridades sanitarias españolas ya parecía que se tomaban más en serio la incidencia de los contagios, hasta el punto de estudiar LIMITAR ACTOS PÚBLICOS EN LOS FOCOS DEL VIRUS y pedir que los partidos de fútbol se disputaran a puerta cerrada, dado que los números empezaban a revelar que la Covid 19 era más dañina que la gripe.

El primer fallecimiento en España por culpa del virus acaeció el 4 de marzo, terrible fecha para el recuerdo.

Se contabilizaban los contagios en ciento sesenta y se sabía además que cerca de doscientos sanitarios se encontraban en cuarentena, con una creciente preocupación en cuanto a las residencias de ancianos, que en el caso de Madrid, serían cerradas a las visitas, poco después.

Ese día, un sonriente Junqueras salía de prisión para impartir clase como profesor.

En Italia se suspendía la actividad presencial en colegios y universidades, y Biden se postulaba como rival de Trump en las elecciones de noviembre.

El titular de la portada del 7 de marzo nos anunciaba que el Fiscal pedía pena de prisión para Imanol Arias y Ana Duato; respectivamente veintisiete y treinta y dos años, nada menos.

Esperaremos que nos cuenten como les ha ido.

Mientras conocíamos que sesenta asistentes a un funeral de Vitoria resultaban contagiados y tanto ese día como el 8 de marzo, se concentraron en toda España miles de personas, con manifestaciones reivindicativas con ocasión del día internacional de la mujer trabajadora de marzo.

En la portada del País, un titular y artículo de opinión referían respectivamente dos frases, que parecen agua y aceite.

LA EXPANSIÓN DEL CORONAVIRUS DESAFÍA A LOS ESTADOS
ESTE 8 DE MARZO SALDRÁN A GRITAR Y A PROTESTAR POR LAS CALLES MUJERES DEL MUNDO ENTERO, A LLAMAR POR SU NOMBRE A LOS POLÍTICOS, LOS MANOSEADORES, LOS ASESINOS Y LOS QUE HACEN QUE NO VEN FRENTE A TANTO FEMINICIDIO.

Mientras tanto, Italia se preparaba para aislar en el norte a dieciséis millones de personas y su Primer Minstro pronunciaría una frase que jamás se escucharía por nuestra piel de toro: “HABRÍA SIDO CRIMINAL OCULTAR DATOS DEL VIRUS O MINIMIZARLO”

La imagen de la portada del 9 de marzo reforzaba las palabras infrascritas (El feminismo muestra su fuerza en el 8 M) con una Gran vía madrileña, abarrotada de manifestantes, incluidos varios ministros del Gobierno.

Al día siguiente, nos dejaba Max Von Sydow, un actor que siempre nos había parecido mayor, gracias al maquillaje en El Exorcista y conocíamos que se seiscientos menores se encontraban hacinados en un centro de acogida en Melilla.

El 11 de marzo nuestro Presidente ya nos anunciaba “semanas difíciles” mientras que la Consejería de Sanidad de Madrid advertía que estaban al límite del colapso. Se anunciaban partidos a puerta cerrada y la suspensión de la celebración de las Fallas valencianas.

Los colchoneros celebraban que su Atleti había eliminado en la Champions al todopoderoso Liverpool, tras un partido disputado en suelo británico, al que asistieron miles de aficionados españoles.
LA OMS DECLARABA LA PANDEMIA, mientras que España era ya el segundo país de la Unión Europea con tres mil ciento cuarenta y dos contagios, lo que obligaba al cierre de los centros educativos y el confinamiento en la localidad catalana de Igualada.

El 14 de marzo, se declaraba el estado de alarma, el segundo de nuestra democracia, con un obligado confinamiento ciudadano y dos días después Felipe VI renunciaba a la herencia de su padre; muy pronto empezarían a destaparse los escándalos, por las disposiciones y finanzas del emérito.

En las residencias, y perdónennos la expresión, los ancianos empezaban a caer como moscas (el Ejército llegó a encontrar cadáveres en alguna de ellas) y empieza a evidenciarse la falta de medios en el personal sanitario, dado que no había mascarillas suficientes.

En Italia, espejo en el que nos mirábamos desde hace días, se contabilizaban ya cifras que asustaban (tres mil cuatrocientos cinco fallecidos) mientras que en España ya llegábamos a la simbólica cifra del millar.

Según Pedro Sánchez había que ser fuertes porque “los fallecidos van a aumentar”

El 24 de marzo nos dejaba Uderzo, creador de Asterix y Obelix y la cifra de muertos en España ya era de dos mil setecientos; dos días después conocíamos que el Gobierno había adquirido de China infinidad de test defectuosos.

Uno de los mayores negacionistas, Boris Johson, daba entonces positivo, llegando posteriormente a precisar de ingreso hospitalario, dada la gravedad de sus síntomas, mientras que el Papa Francisco debía impartir la bendición Urbi et orbe ante una vacía Plaza de San Pedro.

Eran ya nueve mil cuatrocientos cuarenta y cuatro los sanitarios contagiados en nuestro país y se paralizaba la actividad no esencial, mientras las UCI de media España ya estaban por encima de su capacidad.

Finalizábamos el mes marzo conociendo las primeras sanciones impuestas a los ciudadanos por no respetar la obligación de confinamiento domiciliario.

ABRIL.-El 2 de abril, la portada de El País nos mostraba la fotografía de una enferma ingresada por Covid, desesperada, llevándose las manos al rostro, bajo la que se reflejaba la triste realidad de que en dos meses se había pasado de un contagiado a más de cien mil.

Más arriba, en otro titular se hacía un interrogante ¿Qué fue de los cincuenta y dos mil sanitarios que anunció el Gobierno?.

Al día siguiente se reflejaba otra dura situación, aparte de la sanitaria, la económica, con la destrucción de novecientos mil puestos de trabajo, en dos semanas.

Pero la sanitaria también volvía a asustar, dado que se había superado la barrera de los diez mil fallecidos, el veinte por ciento de todos los del planeta. Y de todos ellos, una tercera parte en residencias de ancianos.

El día 4 nos dejaba el cantautor Luis Eduardo Aute y se anunciaba que el confinamiento duraría al menos, hasta el mes de mayo.

En esa primera semana de abril ya empezaba a sospecharse que las muertes por coronavirus eran superiores a la que reflejaban los datos ofrecidos por el Gobierno, visto el aumento considerable de licencias de enterramiento.

Sin embargo, en Wuhan, donde había empezado todo, se volvía a la normalidad, sin detectarse contagios, celebrándolo por todo lo alto con un impresionante espectáculo de luces.

Eran tiempos de Pasión, con una Semana Santa sin procesiones, porque tocaba quedarse en casa confinados, mientras veíamos imágenes de los habituales destinos turísticos absolutamente vacíos, con sus playas desiertas; el sector de la hostelería empezaba a resentirse.

Casi un mes después del Estado de Alarma (y hablamos de que estamos en el Siglo XXI) el Ministerio de Sanidad anunciaba que el lunes de Pascua se repartirían mascarillas en el transporte público.

El que fuera Ministro y Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, fallecía víctima del virus y desde muchas Comunidades Autónomas se criticaba la unilateralidad de la gestión por parte del Gobierno central.

Otra figura clave de la Transición, Landelino Lavilla, nos diría adiós el 13 de abril y ese día ya se permitía la vuelta al trabajo de las actividades no esenciales.

Tres días después, se anunciaba que todos los alumnos pasarían curso, desde infantil a primero de bachillerato, si bien los niños deberían quedarse en casa de momento, para trabajar on line.

En Estados Unidos los negacionistas y partidarios de Trump empezaban a manifestarse contra los confinamientos, mientras los artistas musicales más célebres ofrecían un megaconcierto on line, para recaudar fondos, al estilo de los celebrados durante el Live aid en 1985.

Mientras se cancelaban los festejos de San Fermín, el Gobierno de España autorizaba que los menores de catorce años pudieran salir de casa, para realizar paseos de limitada duración, acompañados por sus padres, pero sin poder alejarse más de un kilómetro del domicilio.

El 24 de abril la portada nos mostraba al otrora astronauta y hoy Ministro de Ciencia e innovación, Pedro Duque intentando ponerse una mascarilla, al tiempo que se plasmaban sus manifestaciones, ciertamente esclarecedoras: “No teníamos planes concretos y operativos para una pandemia”

En el otro extremo de la portada, otra noticia revelaba el deterioro socioeconómico en Madrid: Los comedores sociales de la capital se han cuadriplicado.

En Estados Unidos, donde el virus se había cobrado ya la vida de cincuenta mil personas, Donald Trump se superaba a sí mismo con su enésima aberración dialéctica, aconsejando soluciones caseras para combatirlo; nada menos que inyecciones de desinfectante y proyecciones de luz. Aún quedarían por llegar otras barrabasadas del sujeto.

Mientras tanto, nuestro Gobierno diseñaba programas de gestión de las cuatro fases de una nueva palabreja que todos nos aprendimos al dedillo, la desescalada, que debería terminar en junio.

A finales de mes, fallecía de cáncer el simpático ex futbolista y comentarista británico, Michael Robinson y si bien los contagios parecían haber descendido, y las UCI se descongestionaban, ya se oficializaban los datos de ingresos hospitalarios por el Covid, desde el inicio de la pandemia: ciento catorce mil personas.

MAYO.-A primeros de mes, Trump volvía a la carga con sus salidas de pata de banco y nos decía con su habitual prepotencia y sin pruebas, que el virus había surgido en un laboratorio chino, mientras hombres armados hasta los dientes irrumpían en el Capitolio de Michigan, en respuesta a la obligación de confinarse.

Nuestros políticos volvían dar una pésima imagen a la sociedad, al no respetarse las medidas sanitarias, vista la aglomeración de asistentes durante el cierre del hospital de IFEMA en Madrid.

Ya se empezaba hablar de la nueva normalidad ,con la obligación del uso de mascarilla en el transporte público y la reapertura del pequeño comercio, pero por doquier afloraban expertos en opinar, sin ningún criterio homogéneo para tranquilizar a la población.

El 8 de mayo se conmemoraba el setenta y cinco aniversario de la capitulación de los nazis en la segunda guerra mundial, mientras que en nuestro país ya se advertía que se habían perdido un millón de puestos de empleo desde el inicio de la pandemia.

En Madrid se evidenciaba una crisis del gobierno de Díaz Ayuso, tras la negativa de su Directora de Salud a informar favorablemente para el paso a la Fase 1, en la que poco después estaría el cincuenta por ciento de la población de España, y arreciaban las críticas sobre el alojamiento de la Presidenta en un apartamento de lujo, para pasar la cuarentena.

El 16 de mayo nos dejaba el que para muchos, ha sido el mejor político de nuestro país, Julio Anguita y también veíamos en la portada del periódico a dos jugadores alemanes de la reiniciada Bundesliga, celebrando un gol entre risas, con el saludo que desde este año se ha puesto de moda: con los codos

Al día siguiente, conocíamos que el Ministerio de Sanidad obligaba al uso obligatorio de mascarilla en espacios públicos, si no se guardaba la distancia y que las comunidades se aprovisionasen de cara a futuros repuntes con test, batas y guantes.

La esperanzadora noticia era que los fallecidos descendían al mínimo desde hacía dos meses, con ochenta y seis.

El 21 de mayo se conocía que Pedro Sánchez planeaba pactar la derogación de la reforma laboral con Bildu (antes Batasuna, antes HB, esto es, brazos políticos de ETA) y pronto supimos que la liga de fútbol se reanudaría en España el 8 de junio y que en julio nuestro país se abriría al turismo internacional

El 27 de mayo en El País se nos anunciaba que los ínclitos expertos (cuyos nombres desconocíamos) coincidían en que el 8-M había resultado marginal en la pandemia, siendo mucho más relevante para su expansión, el transporte público. También sabíamos que en la Guardia Civil dimitía el número dos y era cesado el número tres, por la polémica suscitada tras un informe de la Benemérita, que sostenía justo lo contrario.

Pese a ello, la Ministra de Defensa aseguraría que en el cuerpo militar no había riesgo de insubordinación.

Pero ese día, otra noticia acapararía todos los medios internacionales y supondría la convulsión del país más poderoso del mundo; la muerte de George Floyd, afroamericano, tras ser asfixiado en Minneapolis, durante una brutal practica de detención por parte de un agente de la policía.

Mientras el setenta por ciento de los españoles se disponían a pasar a Fase 2, el numero registrado de fallecidos en España por el coronavirus era de cuarenta y tres mil, de los que diecinueve mil habían sido en residencias de ancianos.

Trump, por su parte, rompía con la OMS y lanzaba una ofensiva legal contra las redes sociales, tendente a la censura de publicaciones en contra de su gestión, al tiempo que su país ya ardía con múltiples disturbios y manifestaciones del movimiento Black lives matter

JUNIO.-El día 1 de junio nos desayunábamos con la noticia de que el Gobierno daba a las Comunidades el control sobre la fase 3 de la dichosa desescalada, mientras Trump incendiaba más los ánimos con sus declaraciones contra los manifestantes, lo que no impedía que estrellas mundiales en el mundo del deporte se movilizaran contra el racismo.

Pocos días después Nacho Vidal, rutilante estrella del porno, era detenido por el fallecimiento de otra persona a la que supuestamente le había facilitado una droga, durante un extraño rito; más tarde nos volvería a sorprender con la ocurrencia de rodar escenas X en un cementerio.

Se filtraría también un vídeo en el que la ministra Irene Montero, le comentaba a una periodista sobre la incidencia de la situación sanitaria en relación con la manifestación del 8 M.

El Gobierno decretaba la obligatoriedad de llevar mascarilla en cualquier espacio público, mientras el Ministro de Sanidad era concluyente al reconocer que “visto lo visto, todos hemos llegado tarde a esto”

El 9 de junio conocíamos que la Fiscalía ya investigaba al Rey emérito por las comisiones del AVE a La Meca y también pedía el archivo de la causa penal, seguida por las querellas formuladas por la incidencia en los contagios de la manifestación del 8M.

En Estados Unidos ya era recurrente ver a muchas personas, famosas o no, hincar la rodilla, como señal de respeto a George Floyd y el Banco Mundial anunciaba un receso de la economía que triplicaría a la de la crisis de 2008.

Tristemente, a la edad de cincuenta y tres años y tras una larga lucha contra el cáncer, nos dejaba Pau Donés, cuya Flaca había llevado al éxito a su grupo Jarabe de Palo, muchos años atrás.

Un nuevo estudio situaba ya en agosto de 2019, la aparición del coronavirus en China y el balón de fútbol volvía a rodar en España, con estadios vacíos de público, mientras fallecía una gran actriz cómica, Rosa María Sardá.

En Estados Unidos, tras la muerte de otro afroamericano a manos de la Policía, el movimiento Black lives matter encrespaba aún más los ánimos reivindicativos contra el racismo, hasta el punto de que durante varias manifestaciones eran dañadas muchas estatuas de colonizadores y se solicitaba la retirada de otras, incluida la de Cristóbal Colón.

El 19 de junio fallecía a la edad de cincuenta y cinco años uno de los escritores españoles más exitosos de los últimos tiempos, Carlos Rúiz Zafón, cuya novela La sombra del viento, ha vendido más de diez millones de ejemplares. Un día después finalizaba el Estado de Alarma en España.

El coronavirus no daba tregua y tras haber asolado durante la primavera a Europa, eran ahora Norteamérica, Sudamerica y la India las zonas más perjudicadas; en Estados Unidos, a escasos meses de las elecciones, la sociedad estaba más polarizada que nunca.

En el Reino Unido un nuevo atentado islamista radical a cuchilladas se llevaba a tres personas y en España se anunciaba a bombo y platillo por parte del Gobierno que “todos salíamos más fuertes en la nueva normalidad”

Finalizaba el primer semestre del año y se publicaba que el mundo registraba ya más de diez millones de contagios por el nuevo virus y varias compañías potentes dejaban de anunciarse en Facebook ante la propagación del discurso del odio en este capital red social.

JULIO.-El 5 de julio, uno de los personajes del año, Fernando Simón,responsable gubernamental del Centro de coordinación de alertas y emergencias sanitarias, recalcaba que no habían detectado el riesgo con la rapidez necesaria para frenarlo. Pues qué bien…

Mientras un nuevo brote obligaba a confinar a doscientas mil personas en Lleida, esa primera semana nos dejaba un genio de la música en el cine, Ennio Morricone, mientras que uno de los mandatarios más grotescos de la historia, el brasileño Bolsonaro, daba positivo en Coronavirus.

El 8 de julio los alonsistas nos congratulábamos con la vuelta del Nano a la Formula Uno, de mano de Renault, donde había sido bicampeón del mundo y un día después se advertía de un incremento del número de contagios en España, mientras Pedro Sánchez calificaba de “inquietantes” las noticias sobre los fondos del Rey emérito.

Desde Estados Unidos, uno de los mayores expertos, Anthony Fauci, epidemiólogo asesor de la Casa Blanca, a quien Trump pretendía defenestrar, volvía a insistir en la necesidad de que todos lleváramos mascarillas.

El 12 de julio conocíamos que la justicia catalana revocaba la decisión administrativa de confinar a la población leridana, lo que suponía el preludio de posteriores discrepancias entre poderes y una carencia de seguridad jurídica, que ha confundido continuamente a la ciudadanía.

El Real Madrid ganaba con merecimiento la liga de fútbol más extraña que se recuerda y en la capital de España, los Reyes y autoridades se reunían para homenajear a las víctimas de la Pandemia en una ceremonia civil de Estado.

Almas de cántaro. La tragedia no había acabado, ni mucho menos, porque desde Cataluña ya se apreciaba un notable incremento de contagios.

El 19 de julio la cultura lloraba la pérdida del escritor Juan Marsé y comenzábamos a escandalizarnos por el descontrol juvenil, con los botellones y discotecas de verano, dentro de lo que se ha denominado estúpidamente como ocio nocturno.

Un día después, los ensayos de la Universidad de Oxford alimentaban las esperanzas sobre una vacuna efectiva, mientras que en España se triplicaban los contagios, con un computo de número de fallecidos en cuarenta y cuatro mil ochocientos sesenta y ocho.

Y es que ya se hablaba de una segunda ola, mientras un artículo de opinión de la portada de El País era sumamente revelador al respecto: “Sánchez y la trampa del optimismo excesivo”.

Con ciento cuatro años, fallecía la mítica Olivia de Havilland y desde el Reino Unido se aconsejaba a sus súbditos no viajar a España, lo cual iba a suponer un mazazo para el turismo.

En Madrid, el número de contagios volvía a alarmar, mientras que en el resto de la península se triplicaba entre los jóvenes de quince a veintinueve años.

El penúltimo día del mes de julio sabíamos que se volvía a superar la cifra de mil casos diarios de Covid y Vox anunciaba una moción de censura al Presidente, que ya desde entonces se sabía que sería estéril y nada práctica.

AGOSTO.-Llegaba ya el mes de vacaciones veraniegas por excelencia y nos advertían que la economía se había desplomado desde abril a junio casi un diecinueve por ciento, por culpa del confinamiento y se vaticinaba que durante el verano el turismo perdería más de ochocientos mil millones setecientos cincuenta mil empleos.

Nos enterábamos que el Rey emérito abandonaba España, ante el escándalo de las cuentas suizas, siendo en todo caso una salida pactada con Felipe VI. El Presidente del Gobierno, vistos los ataques a la Monarquía por parte de la izquierda más radical, a la sazón sus socios en la presente legislatura, reaccionaba manifestando que “en España se juzgaba a personas y no a instituciones”.

El 4 de agosto contemplábamos el horror de la explosión en un almacén de explosivos de Beirut, que se llevaba la vida de ciento treinta y cinco personas, mientras Aragón se convertía en el epicentro de la pandemia en Europa.

Esa primera semana de agosto se conmemoraba el setenta y cinco aniversario de otras explosiones que conmovieron el mundo: las de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki.

En España, un nuevo flujo de inmigración ilegal en Canarias comenzaba a preocupar a las autoridades, tras ahogarse cincuenta personas al naufragar dos pateras que pretendían llegar a sus costas.

Precisamente en dicha comunidad, al igual que en Galicia, se decretaba la prohibición de fumar en la calle para evitar contagios.

En Lisboa, donde se disputaba la fase final de la Champinos, el Barça hacía un ridículo histórico ante el que luego sería campeón, el Bayern de Munich; el resultado no dejaba lugar a dudas sobre el fin de ciclo: 2-8. Muy pronto, Messi amagaría con irse del equipo.

Mientras tanto, dado el incremento de los contagios, el Gobierno de España contaba con el apoyo de todas las comunidades para adoptar medidas de urgencia y decretar el cierre de los establecimientos del dichoso ocio nocturno.

El Partido Popular destituía a quien había sido el mayor azote del Gobierno, Cayetana Álvarez de Toledo y también se conocía el paradero del Rey emérito, Emiratos Árabes.

En Asturias, los ministros Pablo Iglesias e Irene Montero eran recibidos con pintadas insultantes, que el primero achacaba a la extrema derecha.

Navalni, líder de la oposición en Rusia, sufría un envenenamiento que obligaba a su ingreso hospitalario y Fernando Simón reconocía que en España el virus estaba sin control “en puntos concretos”, mientras las comunidades autónomas perfilaban diferentes protocolos ante el difícil regreso a las aulas de unos estudiantes que habían perdido medio curso en el ejercicio anterior.

El 21 de agosto el Sevilla FC obtenía su sexta copa de la European League, al vencer 3-2 al Inter de Milán.

El principal titular de la portada de El País del domingo 23 de agosto era concluyente: “La segunda ola golpea España. Los especialistas culpan del rebrote a la falta de medios, una desescalada precipitada y la mala gestión”

SEPTIEMBRE.- Empezábamos el mes, con nuevos datos que alarmaban, mientras muchos seguían disfrutando de la playa: cincuenta mil contagios en una semana.

Poco después, se iniciaba un nuevo curso escolar, con protocolos extraordinarios para garantizar la educación presencial de los alumnos de infantil y primaria, con toma de temperatura, distancias de seguridad, aplicación de higrogel, menor número en las aulas, ventilación y uso permanente de mascarillas.

Trump admitía entonces que había minimizado los efectos de la pandemia, para evitar el pánico, si bien pronto volvería a cargar las tintas contra China, acusándola de haber infectado al mundo.

Ese mes conoceríamos también que Trump no había pagado en diez de los últimos quince ejercicios fiscales, habiendo tributado solo setecientos cincuenta dólares anuales desde que había llegado a la Casa Blanca.

Mientras tanto, muchos nos llevábamos las manos a la cabeza, ante los resultados del todo exagerados por incoherentes, de la macroencuenta del Ministerio de Igualdad, que apuntaba a que el año precedente, dos millones ochocientas mil españolas habían sufrido violencia física o sexual ( casi un catorce por ciento de la población femenina) mientras que los números se ampliaban a once millones seiscientas mil españolas ( el cincuenta y siete por ciento de la población femenina) si se computaban las miradas lascivas, los tocamientos y los acosos.

Empezaban a conocerse las primeras aulas en cuarentena por un contagio, incluida la de la Princesa Leonor, por lo que ya era imposible garantizar la educación presencial plena.

Por su parte, la Fiscalía General del Estado insistía en el archivo de las querellas contra el Gobierno por la deficiente gestión de la pandemia.

Mientras, las víctimas del terrorismo de ETA se indignaban, ante el anuncio de que el Gobierno negociaría los presupuestos del Estado con Bildu y se volvían a evidenciar los desencuentros del Gobierno central con el gobierno autonómico presidido por Díaz Ayuso, ante el decreto de nuevos confinamientos en la Comunidad de Madrid.

En Estados Unidos se decretaba la prohibición de descargar las aplicaciones chinas Tiktok y Wechat y desde Moncloa se hacía un guiño al secesionismo, con el anuncio del inicio de la tramitación de los indultos a los condenados del procés.

El contumaz Presidente Torrent vería confirmada su condena, a un año y medio de inhabilitación por el Tribunal Supremo, por un delito de desobediencia.

Un nuevo estudio científico apuntaba que España había precipitado la desescalada, sin estar lista y en Paris se perpetraba un nuevo ataque del islamismo radical, con un arma blanca.

El titular de la portada del domingo 27 de septiembre hablaba por sí mismo, en relación a la devastación del coronavirus en el mundo:un millón de muertos.

Dos días después en El País se calificaba la nueva normalidad como fracaso.

Finalizábamos septiembre conociendo que la Audiencia Nacional absolvía a Rodrigo Rato del delito de estafa y falsedad contable, pese a que el ex ministro y ex director del FMI seguía en prisión por una anterior condena.

OCTUBRE.- Comenzaba el frenético trayecto final, que derivaría en las elecciones presidenciales en Estados Unidos, con dos septuagenarios en contienda; Trump frente a Biden, partiendo éste último en las encuestas con cierta ventaja, frente a un Presidente, cuyas bravatas negacionistas serían castigadas con un contagio del virus.

Quino, creador de Mafalda, fallecía a los ochenta y ocho años y una cincuentena de asociaciones de médicos y científicos, representativos de casi ciento ochenta mil profesionales en Españas, publicaban un manifiesto dirigido a los gobernantes, con un título muy gráfico:”En salud, ustedes mandan, pero no saben”

El 6 de octubre se publicaba que una segunda ola ya obligaba al confinamiento perimetral de más de cinco millones de españoles, mientras Trump recibía el alta en el hospital y volvía a restar importancia a la enfermedad. Ese día también nos dejaba otro guitarrista legendario, Van Halen.

El actual Vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias fue noticia la primera semana del mes, al conocerse que el Juez que instruye el llamado caso Dina, sobre un supuesto robo de un móvil con torticeras intenciones, había pedido al Tribunal Supremo que prosiguiera la causa contra él.

El 11 de octubre, Rafa Nadal nos daba la alegría deportiva del año, al conseguir su decimotercer Rolland Garros ante Djokovic, igualando el record de Gram Slams de Federer, veinte. Legendario.

Casi trescientos mil estudiantes universitarios se quedaban por entonces sin clases presenciales, por culpa de la pandemia.

Sin duda, la juventud no había facilitado las cosas, semanas atrás, con tanto descontrol nocturno y etílico y no era infrecuente ver como la Policía actuaba, por la existencia de múltiples fiestas ilegales.

El 15 de octubre se publicaba que un magistrado del Tribunal había renunciado a su puesto, ante la inminencia de una acusación formal por malos tratos y también leíamos que el Tribunal Supremo confirmaba la condena por el caso Gürtel, que tantos quebraderos de cabeza le habían supuesto al Partido Popular, y a su líder, Mariano Rajoy.

Por entonces,ya se empezaba a hablar de un término, cuya mención asusta, toque de queda y se insistía también en la controversia sobre la eficacia de otro , poco sensible, la inmunidad de rebaño

En determinadas zonas del país, la hostelería era obligada a cerrar de nuevo, mientras en Oviedo se celebraba una atípica ceremonia de los Premios Princesa de Asturias, sin público.

Nos aproximábamos en España a la cifra de un millón de contagios desde el inicio de la pandemia, obligando a que se decretara de nuevo el Estado de Alarma por parte del Gobierno, si bien se dejaría a las Comunidades Autónomas la gestión del control sanitario dentro de sus territorios.

Y es que estábamos ya en plena segunda ola y ante el próximo puente de Todos los Santos, se pretendía atajar lo que parecía suponer un peligro inminente de nuevos contagios.

El Real Madrid ganaba a domicilio al Barça en una nueva y extraña liga, por culpa de la pandemia, sin público, al igual que la segunda vuelta de la anterior. El presidente culé no tardaría en dimitir.

En Francia, tras el asesinato de un profesor por un islamista radical, se volvía a producir otro ataque terrorista en Niza, con tres personas muertas a cuchilladas, lo que obligó al país galo a activar la alerta.

NOVIEMBRE.-Y llegaba el penúltimo mes del año, con el fallecimiento de Sean Connery, según El Pais el primer James Bond y uno de los grandes caballeros del cine. Algunos recordarían también aquella antigua entrevista del escocés, en la que justificaba abofetear a las mujeres.

España se convertía ya en el tercer país con mortalidad más alta desde junio, mientras el Gobierno le negaba a Asturias la posibilidad de confinar a sus ciudadanos; su presidente autonómico quizás había sacado pecho demasiado pronto sobre el milagro asturiano.

Se sabía entonces que durante la primera ola, en las residencias habían fallecido veinte mil ancianos.

Las elecciones en Estados Unidos sería lo más comentado entonces, con la absurda postura de Trump de reconocer su derrota, denunciando sin pruebas, la existencia de un fraude electoral, en un país dividido.

Pero nuestro tampoco país tampoco le iba a la zaga, precisamente y la denominada reforma educativa (ley Celaá) o sobre la eutanasia serían nuevos ejemplos de la legislación de aspectos muy relevantes y delicados para nuestra sociedad, sin contar con un amplio consenso y en un momento en el que los ánimos están más crispados que nunca, por la situación sanitaria.

La Fiscalía General del Estado, por su parte, abría su tercera investigación al Rey emérito por blanqueo.

Al fin, la noticia que todos estábamos esperando; el 10 de noviembre llegaba el anuncio de vacunas efectivas para inmunizar a una doliente población mundial. En España, la previsión del Gobierno era tener vacunados a todos los grupos de riesgo, antes de junio de 2021.

Lewis Hamilton igualaba el record de títulos que ostentaba Schumacher en Formula Uno, mientras que el piloto Joan Mir, lograba el título en Moto GP.

Por su parte, la selección española de fútbol goleaba a Alemania (6-0) en un partido de la liga de naciones y Marc Gasol, seguía la estela de su hermano, el gran Pau, para fichar por los Lakers y jugar al lado de LeBron James.

El 25 de noviembre fallecía Diego Armando Maradona, del que hemos debatido ampliamente en nuestro blog y un día después el Tribunal Supremo denegaba el tercer grado a los condenados del procés, por su falta de arrepentimiento.

DICIEMBRE.- El Ministro Pablo Iglesias presionaba a comienzos de mes, para indultar a los condenados del procés lo antes posible y Podemos, su partido, pedía que la sedición sin uso de armas fuera despenalizada.

El Ministro de Sanidad nos pedía a los españoles que nos quedáramos en casa durante navidad y en Francia moría un ex presidente siempre receloso soberbio con España, Giscard d´Estaing.

Se anunciaba que veinte millones de españoles ya estaríamos vacunados en junio de 2021 y en vísperas del día de la Constitución el Rey emérito presentaba una regularización de su situación tributaria, abonando cerca de seiscientos ochenta mil euros.

El festivo día de la Inmaculada leíamos que en Europa, la segunda ola ya superaba a la primera en número de fallecidos, mientras una desencajada Angela Merkel (la más prudente y sensata desde el inicio de la pandemia) consideraba inaceptable un precio de quinientos noventa muertos diarios en su país.

A los ochenta y nueve años fallecía el escritor de novelas de espionaje, John Le Carré y en Estados Unidos ya se iniciaba la vacunación contra el maldito virus.

Unas palabras a destiempo durante unos breves segundos, traicioneras al subconsciente de la Magistrada que había juzgado a Otegui, fueron motivo de anulación de una sentencia condenatoria, por vulneración de la obligada imparcialidad judicial, pero ahora el juicio debía volver a repetirse, pese a que el líder de Bildu ya había cumplido su condena de prisión.

En la portada del día 16 destacaba un enorme cartel promocional de Joan Laporta, anunciando su candidatura a la presidencia del Barça, junto al Bernabeu, con las palabras “Ganas de volver a veros”.

En Francia se condenaba a penas de treinta años de prisión por la matanza de Charlie Hebdo y en Alemania, un país que había sido ejemplo durante la primera ola, debía ahora adoptar restricciones muy severas para intentar frenar la segunda.

Ante el inminente Brexit, Escocia la Ministra principal de Escocia advertía que volverían a Europa, de alcanzar la independencia.

En España un encendido chat de whatsapp de unos militares retirados de extrema derecha era investigado por la Fiscalía, mientras afrontábamos unas navidades, que iban diferentes en cuanto a las restricciones, según la comunidad donde uno se encuentre.

Sin embargo, en Italia se decretaba un confinamiento desde vísperas de Nochebuena hasta después de Reyes y en el Reino Unido se hablaba de una nueva cepa, tras la mutación del virus que empezaría a extenderse en breve por Europa. La tercera ola ya estaba en camino.

En el periódico de El País del 20 de diciembre se calificaba este año como “maldito” y el día de Nochebuena se escribía que en marzo de 2021 ya estarían vacunados dos millones de españoles.

Ver, veremos.

El pasado domingo 27, vimos a las primeras personas que se vacunaban en España, si bien el Ministro de Sanidad, advertía que no debíamos bajar por la guardia, ya que quedan meses por delante.

El 28 de diciembre se publicaban unas manifestaciones de la Ministra de Hacienda, que algunos podrán calificar como inocentada:”Estamos cómodos dentro de este Gobierno de coalición”

Un día después, leíamos una nueva muestra de la ambigüedad sobre las cifras de los fallecidos en España por el coronavirus; si bien oficialmente ya habíamos superado los cincuenta mil, los datos sobre el exceso de mortalidad apuntaban a ochenta mil.

El penúltimo día del año se publicaba que Pedro Sánchez rendía cuentas de su Gobierno, al que le ponía buena nota y que a los noventa y ocho años fallecía Pierre Cardin, pionero del prêt-á-porter´.

Desconocemos cuanto habrá pagado el PSOE a El Pais por el anuncio publicado en portada del día 31 (EDUECACION:EUROPA DEFIENDE LA LIBERTAD DE ELEGIR EL COLEGIO DE TUS HIJOS Y QUE EL ESPAÑOL SEA LENGUA VEHICULAR) pero suponemos que un ojo de la cara.

Y el diario de más tirada en España se despedía del año apuntándonos la inquietud de algunos barones del PSOE ante posibles indultos y que el año del coronavirus acababa con más de un millón ochocientas mil muertes.

No te echaremos de menos, 2020

MALDITO SEAS

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