CELEBRIDADES QUE HAN SUFRIDO ACOSO: SYLVESTER STALLONE.

Sí,amable lector, ha leído bien; aunque parezca increíble, así fue.

Hasta hace poco, no eran muchos los que sabían que una de las mayores estrellas de Hollywood, tras triunfar con dos personajes elevados a categoría de iconos del cine ochentero de acción y entretenimiento (Rocky Balboa y John Rambo ) había sufrido acoso durante su dura infancia y adolescencia.

Pero en 2016, Sly (como le gusta ser llamado) abrió su corazón a los asistentes a un foro organizado por la Fundación Telmex-Telcel en México, con unas palabras que no dejan lugar a la duda sobre su traumática vivencia:

“Me acuerdo todo el tiempo. Cuando alguien es acosado eso nunca se va, es una cicatriz en tu alma, pero algunas veces puede ayudarte porque te dices que no va a volver a pasarte otra vez. Te dices voy a cambiar, voy a ser mejor que ese horrible ser humano o me voy a volver físicamente más fuerte para darle un golpe en la cara y nunca volverá a pasar”

Así, el “potro italiano”, criado en un barrio de Nueva York, cuyo nombre ya asusta, Hell’s Kitchen, tuvo que soportar constantes burlas, al coincidir su nombre de pila con el del famoso gato animado de los Looney Tunes, conocido por característica forma de hablar, al igual que la de Stallone.

Y es que es público y notorio que el actor siempre ha arrastrado las palabras por culpa de una parálisis facial, provocada por una lesión sufrida al nacer, tras una complicación en el parto, que obligó a que tuvieran que utilizarse fórceps para sacarlo bruscamente del vientre materno.

Hace poco nos referíamos a un célebre campeón de las artes marciales mixtas y a su violenta respuesta para afrontar el bullying que padecía y no cabe duda que Stallone actuó igual, lo que supuso que fuera expulsado del colegio en múltiples ocasiones, tras verse involucrado en peleas.

Pero al tiempo que convertía su enclenque anatomía en un robusto cuerpo, gracias al culturismo, y se aficionaba a la lectura y escritura, iría madurando como persona para perder complejos y ganar confianza, hasta centrarse en lo que más le gustaba: el cine,tanto como guionista,como actor.

Sin embargo, sus comienzos en el séptimo arte no fueron precisamente fáciles, llegando incluso a participar en una pésima producción underground de cine erótico en 1970 para pasar a alternar diminutos papeles en películas como Klute o Bananas y en series como Kojak, con periodos de inactivad en los que apenas podía llegar a fin de mes.

Fue tal su desesperación que incluso antes de contraer matrimonio y vistos sus problemas familiares, llego a vivir de la indigencia y como cualquier otro vagabundo, tuvo que pernoctar en estaciones de autobuses.

Pero ya casado y conviviendo con su primera esposa, Stallone llegó al extremo de tener que robárselas para empeñarlas, cosa que también hizo con su apreciado perro Butktus, al que canjeó por veinticinco dólares.

Lo que no sospechaba Stallone es que muy pronto recuperaría a su mascota de su nuevo dueño, al que a cambio le ofreció un pequeño papel en una producción por la que Stallone apostó muy fuerte y que lo cambiaría todo en 1976, Rocky.

Así, con esta entrañable historia del boxeador de medio pelo que se enfrenta con el todopoderoso campeón del mundo, Stallone pasaría del anonimato más absoluto al estrellato.

La película no solo arrasó en taquilla, sino que el propio Sly fue candidato a los Oscar en las categorías de mejor actor y mejor guión de las diez a los que aspiraba un film, que resultaría finalmente ganador en los de película, dirección y montaje.

El resto ya es historia y cuando acaba de cumplir setenta y cuatro años, Stallone aún se mantiene activo como actor,con una dilatada y exitosa carrera, aparte de su labor como director y guionista: ocho películas interpretando al mítico boxeador de Filadelfia, otras cinco del veterano de Vietnam, Rambo, decenas de taquilleras producciones de cine de acción y un recordado papel en la que quizás sea su mejor película, Copland,encarnando a un taciturno agente de Policía retirado por una discapacidad.

Muchos aún se tiran de los pelos al recordar la injusticia que supuso que no le dieran el Oscar al mejor actor secundario por su papel en Creed, tras haberse llevado el globo de Oro, pero en lo que se refiere a Hollywood, Roma no paga traidores y en su día un lenguaraz Stallone había despotricado mucho en contra de la Meca del cine.

Y es que para muchos, suena a blasfemia cinéfila elevar a la categoría del Olimpo un puntual esfuerzo interpretativo de un rudo hombretón, empeñado en lucir cuerpo, soltar frases lapidarias y chistes malos durante toda su trayectoria y que para agravio de muchos (incluidos los críticos) con su carisma y presencia siempre ha llenado la pantalla y se ha ganado el favor del público.

La envidia siempre hace mucho daño y como muestra, un botón, porque así comenzaba Santiago Pozo su artículo «Rambo’, una forma peligrosa de hacer dinero”, publicado en El País, el 19 de agosto de 1985.

“Uno se pregunta si Sylvester Stallone, al desarrollar bíceps, tríceps, pectorales y trapecios tan enormes, no estará restando riego sanguíneo a las arterias que alimentan su cerebro. El riesgo de una trombosis sólo se ve justificado por la emoción que tal masa de carne parece provocar en los cerebros de los espectadores de cine”

Siendo ya una estrella, Stallone ha sufrido varios reveses en lo personal, por cuanto que de los dos hijos que tuvo con su primera esposa, el hermano pequeño sufre autismo y el mayor, falleció de un infarto a la edad de treinta y seis años en 2012, mismo año en el que también moriría la hermana del actor, por culpa de un cáncer de pulmón.

Y aparte de su vida sentimental,que dio mucho que hablar en los años ochenta, tras su matrimonio con Brigitte Nielsen, el actor tampoco se ha librado recientemente de las acusaciones del movimiento #Mee too, sin que ninguna de las denuncias por violación, haya llegado a buen puerto, lo cual ya empieza a ser ciertamente recurrente y preocupante para descrédito del coléctivo.

Está noche volveré a ver Rocky III con un gran bol lleno de palomitas. Me apetece escuchar Eye of the tiger y contemplar a Balboa pelear con Hulk Hogan y luego darle revancha a Clubber Lang, mientras es animado por su nuevo entrenador, Apollo Creed.

Soy un auténtico descerebrado, señor Pozo. No tengo remedio.

Y no, Rambo, jamás dijo “no siento las piernas»

Por cierto, quizás esto no venga a cuento, pero cuando termino estas líneas me sobresalto con unas recientes palabras del director Albert Serra:
«Indiana Jones y Star Wars son una estupidez. Si eres adulto y te gustan, ve al médico».

Que Dios nos coja confesados, porque vaya añito que llevamos.

Y que se acabe pronto, por favor.

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